“Cada vez que leo el proyecto más me sorprendo, de varias cosas. Primero por la cantidad de cambios que ha tenido, desde los primeros avisos que era sobre hidrógeno verde, después que era combustibles sintéticos, después la comunicación del proyecto y los cambios que hubo hasta el estudio impacto ambiental. Es un proyecto que, se ve, no es algo que estuvo muy pensado desde el principio, sino que se estuvo todo el tiempo ajustándolo y cambiándolo, lo cual genera ese tipo de sospecha, no es algo que está optimizado de antemano”, enfatizó el ingeniero químico Jorge Martín Meichtry sobre el proyecto que promueve la empresa HIF en procura de instalar una planta de hidrógeno verde y derivados en el departamento de Paysandú.
El investigador argentino que integra el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y ha centrado su actividad en la ingeniería de Procesos – Desarrollo tecnológico y social de proyectos complejos, agregó, “nos sorprende la enorme cantidad de fuentes de generación de contaminación que hay, lo cual es esperable porque es un proceso realmente muy grande y muy complejo, pero que pasan por alto en la opinión pública y en las comunicaciones que hay oficialmente sobre el proyecto; oficialmente desde el gobierno uruguayo, porque, la realidad es que desde la empresa hay pocas comunicaciones directas hacia el público, casi todas son desde los miembros del gobierno uruguayo, en particular del Intendente Olivera”.
Participando en el espacio del Movimiento Paysandú Soberano (lunes 10:30 en La Tribu), el profesional puntualizó en “la enorme cantidad de biomasa que van a tener que quemar para producir el dióxido de carbono que planean (…) después van a precisar fabricar el metanol y, después de ahí, los combustibles” y aseveró que “la quema de biomasa genera muchos contaminantes”, caso de “material particulado, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre”.
Explicó que el proceso implica la necesidad de “recuperar dióxido de carbono y purificarlo antes de usarlo” para lo cual se deberían utilizar “compuestos cancerígenos, que se van a liberar en parte a través de la chimenea y en parte van a ir a efluentes líquidos”, extremo que sólo se menciona una vez en las 2.400 páginas del estudio ambiental que presentó HIF.
Después de cuestionar que la actividad esté limitada a la producción de metanol, recordó que “la planta va a funcionar durante 40 años, el resto del tiempo, más adelante, no se sabe qué van a hacer, se verá. Pero es un peligro que eso después queden residuos químicos, contaminantes, por tiempo infinito enterrados ahí”, que es el destino planificado para residuos sólidos; “lo que es un riesgo, porque el día que una inundación o una lluvia muy fuerte lave eso, todo ese material termina en aguas superficiales, contaminando”.
Meichtry insistió en la “enorme cantidad de impacto que genera el proceso”, al que definió como “una bomba desde el punto de vista ambiental”, apuntó el riesgo que implicará para las poblaciones la eventualidad de que la industria se instale en Nuevo Paysandú, en predios de ANCAP, si es que prospera la idea de la relocalización de la que hablan algunos actores políticos lo que tendría como propósito atender reclamos provenientes desde la ciudad de Colón en rechazo al impacto negativo que tendría la industria en la actividad turística que desarrolla esa ciudad.
Escuchá las declaraciones del ingeniero Jorge Martín Meichtry