«Creemos en la libertad, en la horizontalidad, en caminar libres por este territorio que no es Uruguay, que no se llama Uruguay, que es mucho más que eso», dijo Mauricio Caro, descendiente de charrúas e integrante del colectivo «Undi atehiten hué» (Círculo Somos agua). Después de denunciar el proceso de aniquilación que sufrieron los pobladores originarios, expresada, por ejemplo, en la imposición cultura impulsada desde España, pero también en múltiples acciones y omisiones del Estado Nacional, algunas de tono especialmente dramático, reivindicó la cosmovisión «de la nación charrúa» entre cuyos pilares mencionó la unidad con la naturaleza, la creencia en el espíritu de la tierra y el vínculo espiritual con los ancestros. Caro, que reside en Pueblo «Cerro de la Aldea» (Tacuarembó), junto a otras familias que reivindican el mismo origen, contó sobre algunas prácticas espirituales e hizo notar cómo actualmente se hace un uso poco recomendado «de lo chamánico» así como «de instrumentos musicales que no son de acá».