«Según lo que se nos había informado, octubre sería el mes de las definiciones sobre lo que serían las intenciones del gobierno por la industria del portland de ANCAP y, en particular, sobre la planta de portland de Nuevo Paysandú», confirmó a LA TRIBU Horacio Depratti, presidente de la filial Paysandú de Federación Ancap (FANCAP). «No tenemos idea de lo que pueda llegar a salir», reconoció el dirigente después de confirmar que desde hace algunos meses no han tenido contactos formales con el Ministerio de Industria, cartera con la que la organización de trabajadores estuvo «intercambiando», tras la imposibilidad de sostener un diálogo sobre el particular con el Directorio de la empresa. Las autoridades reivindican un proceso que implicaría «el cierre encubierto» de la fábrica del extremo norte de la ciudad de Paysandú, como alternativa para bajar las pérdidas del sector.
FANCAP mantiene «la esperanza» de que el gobierno atienda sus propuestas tendientes a mantener la operativa local, asegurando el trabajo de casi 200 personas y la permanencia de una «industria estratégica» en manos del Estado, aspiraciones que coinciden con la mirada que reivindicó públicamente el presidente Orsi, «cuando era intendente de Canelones y nos fue a acompañar en una movida que hicimos frente al Palacio Legislativo».
Según el gremio, de consolidarse la iniciativa del Directorio cesará la producción local, «esto sólo funcionará como un polo logístico» lo que implicará la redistribución de un centenar de funcionarios en otras dependencias de ANCAP, especialmente en Minas, y la pérdida de casi 80 puestos de trabajos que se viabilizan a través de empresas tercerizadas.
En el gremio de los ancapeanos «llamó muy enormemente la atención el cambio radical de postura» del equipo de diputación del Frente Amplio, que continúa perteneciendo al Movimiento de Participación Popular (MPP), «que en gobierno anteriores estaba muy alineado a lo que era la postura de los trabajadores y teníamos un diálogo muy fluido» y ahora expresa «que nuestra postura es equivocada». No obstante, Depratti distinguió que «otras voces» del Frente Amplio local continúan apoyando su lucha.