Brigada China María enfrenta «momento crítico», no consigue casa para sostener refugio de mujeres y menores víctimas de violencia

La Brigada China María enfrenta «un momento bastante crítico porque finalizó el comodato» por la casa a la que accedió en los últimos tres años con el propósito de brindar refugio temporal a mujeres víctimas de violencia doméstica y sus hijos «cubriendo una necesidad» especialmente notoria «frente a la ausencia del Estado».

«Si bien la brigada no es solamente la casa, en la que se trató de brindar un acompañamiento en todo este tiempo a las mujeres y a las infancias, es más que eso, es una experiencia colectiva donde nosotras, como integrantes de la brigada, forjamos un lugar de acompañamiento, de escucha», en coordinación con otras instituciones «con las cuales las familias están vinculadas», como acciones concretas en beneficio de tantas mujeres y los menores, destacó la doctora Raquel Cremonosi

La referente de la organización reconoció el funcionamiento del servicio «se desvirtuó» en la medida que de la idea original «de que las mujeres en situación de violencia se contactaran con nosotras» resultó que el propio Estado empezó a hacer derivaciones, a pesar de que, básicamente, el servicio siempre se sostuvo por la propia sociedad civil organizada; «dadas las circunstancias, en este momento para poder continuar necesitamos una respuesta por parte del Estado», enfatizó.

Cremonesi definió la actual coyuntura como un momento de «incertidumbre», pero reivindicó la permanencia de la brigada «para poder seguir brindando un espacio de escucha, pero, es fundamental tener un lugar». Contó que mantuvieron «diferentes reuniones para encontrar una solución que no se está logrando. Lo ideal sería de que se pudiera conseguir un espacio para que pueda seguir funcionando la brigada y la casa, sobre todo, como un espacio transitorio donde las mujeres, por lo menos, puedan tener un momento de pensar, de reencontrarse con sí mismas, que las infancias tengan un espacio de paz y tranquilidad como para saber que existen otros mundos posibles y que no siempre la vida tiene que ser en un entorno de violencia».