Escribe Darío Rodríguez para Cooperante, publicación virtual semanal del cooperativismo de vivienda del Uruguay.
El modelo, fuertemente instalado en la capital departamental de Paysandú, se expande en ciudades del interior.
En Guichón, la cooperativa Liber Seregni está por comenzar la obra; en Quebracho, a Coviunique le falta poco más.
Rol de FUCVAM
El dirigente nacional de FUCVAM, afincado en Paysandú, Luis Rodríguez, manifestó que en el departamento «cuando surge la posibilidad de armar grupos, siempre estamos dispuestos al trabajo, a acompañar a la gente en los procesos. Después de la obra, si la cooperativa quiere, también acompañamos hasta la época de la convivencia».
Cambio de paradigma
Consultado sobre el proyecto sociourbano en la exPaylana, con fuerte participación de las gremiales del hábitat, Rodríguez expresó que «el balance de la experiencia es positiva. Está espectacular. Allí hay 8 cooperativas.
El dirigente reprochó que «lamentablemente, por diferentes razones, el ejecutivo departamental dejó de mantener la coordinadora que era integrada por la Mesa Departamental (de FUCVAM), las cooperativistas del predio, institutos de asistencia (CTP y CCU) y determinados directores de la Intendencia. Desarticularon ese lugar de discusión. En la exPaylana no solamente se construyen viviendas cooperativas (300 viviendas y unas 1200 personas), hay espacios comunes que tienen que ser compartidos por las cooperativas de las tres Federaciones, definir estacionamientos, servicios, infraestructura, circulación y hay responsabilidad de la Intendencia. Hay que ver lo de los estacionamientos, por ejemplo».
El proyecto en cuestión tiene un Decreto regulador de la Junta Departamental.
«Ojalá podamos revertir la situación y podamos trabajar de la manera que deberíamos hacerlo porque eso redundaría en beneficio para la gente que va a vivir allí».
Para todos los actores locales involucrados que las cooperativas del proyecto en la ex textil construyan en altura fue toda una innovación, un desafío.
Al respecto, Rodríguez reflexionó: «que estamos viviendo la época donde tenemos que estar construyendo en altura, porque así nos lo están pidiendo las diferentes situaciones. Hoy, construir en terrenos grandísimo con casa de una planta sola es casi como imposible». Cree que «la gente se adapta».
Jornadas solidaras
Otra herramienta muy cultivada por FUCVAM en todo el país son las llamadas jornadas solidarias, donde «cooperativistas asisten, generalmente un domingo, para ayudar a alguna cooperativa en obra».
«La jornada solidaria nació como un instrumento válido y nosotros las seguimos defiendo».
La misma, afirma el dirigente, «requiere mucha organización, pero también cuidado porque va a la obra un montón de gente que no está acostumbrado a los riesgos que conlleva el trabajo. Entonces, coordinar y llegar hasta el día de la jornada, es un gran estrés».
Ahora, «la jornada solidaria sigue siendo un bastión hasta de lucha. Porque demostramos como organizadamente logramos cosas».
Estos «procesos colaborativos permiten adelantar en la obra o recuperar por diferentes razones tareas perdidas. Es un proceso de aprendizaje, y de transferencias de conocimientos. La mayoría de nosotros, los viejos, tratamos de transferir experiencia».