Los vecinos que habitan la zona de la Cuchilla de Haedo, en el extremo este del departamento de Paysandú, denuncian el lamentable estado de los caminos vecinales, algunos de los cuales no reciben mantenimiento hace varios años y en otros casos se realizan intervenciones, pero con resultados muy escasos, que rinden muy poco tiempo, sin soluciones de fondo. La situación es una preocupación de larga data, que ha motivado múltiples reclamos y, por ello, es conocida por los gobernantes, tanto locales como departamentales.
Jesús Heguaburu, productor agropecuario que ha vivido desde siempre en la zona de Piedra Sola, hizo notar las dificultades cotidianas que enfrena la comunidad, tanto para el desarrollo productivo como para los desplazamientos referidos a las actividades diarias. Como ejemplo de las duras condiciones que ofrece aquella vialidad contó que el servicio de transporte de pasajeros que une la ciudad de Paysandú con las localidades del extremo este del departamento, que tiene sólo dos frecuencias semanales, requiere de algo más de 4 horas para recorrer 180 kilómetros y que los estudiantes que viajan a diario hasta Guichón han quedado varados por la rotura del ómnibus que los acerca, a causa de las condiciones del trazado.
«¿Hasta cuándo vamos a vivir así?», preguntó Heguaburu que reclamó al gobierno departamental otra atención, que de alguna forma considere las necesidades de la zona y los aportes que ser realizan desde allí a través de lo que definió como una pesada carga en impuestos y, finalmente, rechazó el trato que recibió del director de Vialidad de la Intendencia, que, según afirma, le dijo «mentiroso» por denunciar públicamente el estado de la caminería.
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