Hay partidos políticos que parecen convencidos de que la elección de 2029 se gana desde un escritorio, entre congresos, declaraciones para la prensa y disputas de protagonismo. Mientras tanto, la gente sigue esperando respuestas a los problemas de todos los días.
En Paysandú vemos un claro ejemplo. El intendente parece decidido a transformarse en figura de la política nacional. Se enfrenta públicamente con la ministra de Industria por la instalación de la planta de hidrógeno verde, y casi al mismo tiempo comienza a marcar diferencias con diputados y senadores de su propio partido porque, según él, «buscan protagonismo».
Qué curiosa acusación. Señalar a otros por hacer exactamente lo mismo que uno hace suele ser un ejercicio de poca autocrítica.
Pero la desconexión no termina allí. Se realiza un congreso partidario y, en lugar de recorrer el país para escuchar a quienes sufren la inseguridad, el desempleo, el deterioro de los servicios o la falta de oportunidades, algunos dirigentes vuelven a poner sobre la mesa el tema de los allanamientos nocturnos. Un asunto que la ciudadanía ya rechazó en las urnas en el referéndum de 2019.
Llama la atención que durante el período anterior, cuando la sensación de inseguridad era igualmente una preocupación permanente para miles de uruguayos, ese tema no ocupaba el centro del debate de esos mismos dirigentes. Hoy reaparece como si fuera la gran prioridad nacional.
La política corre un enorme riesgo cuando empieza a hablar más de sí misma que de la gente. Cuando las internas pesan más que los vecinos. Cuando los congresos sustituyen las recorridas por los barrios, los pueblos y el interior profundo.
Las elecciones no se ganan acumulando protagonismo personal. Se ganan escuchando, caminando, recorriendo el país y comprendiendo, cara a cara, los problemas reales de los ciudadanos.
Porque la comodidad de los dirigentes suele ser el primer síntoma de que comenzaron a alejarse de la realidad. Y cuando la política se aleja de la gente… la gente termina alejándose de la política.
David Doti